domingo, 4 de diciembre de 2011

Y tú estabas ahí.

 

"No te preocupes, estaré aquí. " aquellas fueron las palabras que salieron de tus labios mientras me cogías de la barbilla. Estábamos en mi cuarto, y no pude evitar pensarlo y caer de nuevo. Lloré gritando, sollozando, ahogándome, lloré sin vergüenza alguna de que tus ojos me mirasen. Y tú estabas ahí, alrededor mía, abrazándome y demostrándome que sí estarás aquí cuando te necesite.

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